Sentada en el muelle, mientras esperaba a unos cuantos amigos para salir, una hoja callo al frente de mis pies, no le tome atención. La hoja siguió volando. Yo miraba el mar tranquila y mis amigos no llegaban. La verdad ya entraba a enojarme. Los llamaba y ninguno contestaba, la hoja volvió caer al lado mío, una hoja vieja escrita con lápiz mina, lo que hacía una lectura pesada. Creo que por eso no me llamaba la atención. Al rato después la hoja quedo de nuevo a mi lado como si quisiera que yo la leyera. No tuve más opción. La tome y la comencé a leer. No decía mucho al principio, la verdad no se entendía casi nada. Entonces la di vuelta y partía de una forma muy parecida que al otro lado, aunque me parecía que decía cosas distintas, era una letra delgada y larga, llegando algunas letras a la línea de arriba.
La comencé a leer en voz alta. La verdad la gente me miraba bastante extrañada, pero no podía leerla en voz baja, había algo que me lo impedía.
“Lo conozco desde los 5 años. Desde que nací supe que lo conocería algún día. Fuimos muy buenos amigos desde que el apareció en mi vida. Me contaba sus cosas y yo las mías, la verdad es que al principio fue difícil poder comunicarnos, él hablaba otro idioma y yo ni siquiera sabía el mío muy bien.
Mi amigo siempre fue grande, teníamos pocos años de diferencia.”
Pare de leer y levante la vista, había gente sentada a mis pies y parejas que me miraban con cara de ternura. Era como si la historia misma quisiera que toda la gente la escuchara. Y hasta el momento nada maravilloso tenía.
Seguí leyendo.
“Después de dos meses que ya nos habíamos conocidos, yo ya lo amaba era todo para mí. Éramos una pareja perfecta, nada nos podía separar. Por lo menos eso creía yo.
Un día donde yo lo fui a visitar el estaba al raro. Lo llame muchas veces para que despertara, grite mucho pero no funciono. Entonces busque ayuda. El ambiente que se vivía en esos momentos era algo raro, día nublado, algo oscuro y mucho frio. Claro, se me olvidaba un hecho importante era verano y yo estaba de vacaciones. Casi todos los días jugaba con mi amigo, mi gran amigo de esos entonces.
A lo mejor ese día podría haber sido distinto, algo así como un día soleado y yo jugando con mi amigo en el pasto. ¡Pero no! Era una día nublado y aburrido”
Levante de nuevo mi cabeza, no entendía muy bien la historia, a mi alrededor más y más gente. No entendía porque. Era bastante extraño y además la historia era imposible pararla de leer. Seguí mi lectura.
“Cuando alguien escucho mis llamados, en mi desesperación de el momento, no paraba de llorar. Pero la verdad no sabía lo que estaba pasando. Solo sabía que no era algo muy bueno
La persona que acudió a mis gritos, entro en desesperación en el momento que lo vio tendido en su cama, tampoco paraba de llorar, pero su llanto era distinto al mío, sus lagrimas corrían muy lento por sus mejillas, pero no así su posición corporal. Ella comenzó a gritar, tomo a mi amigo en sus brazos y lo comenzó a agitar.
Yo pensé que en esos momentos abría los ojos, nunca despegue los míos de los de él, pero la verdad es que nada ocurrió”
A mí ya me corría una lágrima, la verdad sin mucha explicación. Busque a mis amigos entremedio de la masa y me di cuenta de que había más gente llorando. La pareja que llego al principio no paraba de llorar. Todo me seguía pareciendo extraño y a la vez normal. Tome el papel y volví a leer.
“Por alguna razón recuerdo a mi amigo de una manera muy precisa, tanto así que es difícil describirlo, en mi memoria tengo guardado los detalles más increíbles. En ese momento su pequeña cara tomaba un color amarillo y luego era demasiada blanca, parecía una pequeño fantasma. Como cuando yo lo asustaba poniéndome de detrás del closet, el no paraba de reír y su cara tomaba ese color tan particular en él, claro que esto no era una broma, ni de parte suya y menos mía. Aquella mujer salió a la calle y una vecina tomo su auto. Las dos y mi amigo se fueron. Yo estaba en el umbral de la puerta y ella se detuvo frente a mí, me dijo cuida a tu hermano, que a tu hermanito lo llevo al doctor.
No me había percatado que en la casa había más gente, hasta ese entonces en donde me vi abrazada de la pierna de un primo, y otro primo me acariciaba la cabeza.
Yo muy bien no sabía lo que pasaba, pero no paraba de llorar. Pasaron los días y se terminaron las vacaciones. Fui al colegio nunca mas volví a pensar en mi gran amigo, alguien lo borro de mis recuerdos. Al tiempo después comencé a hablar muy seguido de él con mis compañeros pero no llegue a asimilar lo que había ocurrido esa tarde”
Alguien tomo mi brazo, me asuste demasiado, estaba bastante metida en la historia, era un simple caballero del lugar, tenía una ropa bastante vieja y sucia, me miro y me dijo: “ten cuidado, yo solía leer historia que me llegaba de la nada, y luego se fueron asiendo parte de mi”
La verdad no entendí mucho lo que me quiso decir. Lo tome con un viejo loco con algo de cordura. Más bien no quería pensar en esos momentos lo que me decía. Tome mi bolso, busque mi celular vi la hora, ya habían pasado diez minutos de que había comenzado a leer, y media hora de que esperaba a mis amigos. Creo que la ansiedad me estaba volviendo, así que los busque entremedio de la masa que me estaba oyendo. No se veía mucho, la noche estaba apareciendo detrás de mí y el sol desaparecía entremedio del cerro y el mar.
La gente me miraba y esperaba que yo siguiera leyendo. Yo también quería seguir leyendo, pero mis amigos se demoraban más de lo usual. Los llame ninguno contesto, decidí seguir esperando.
Retome la lectura.
“Cuanto ya tenía 12 años. Recién logre entender todo lo que había pasado, supe que no era mi mejor amigo si no que mi hermano menor, que la señora era mi mama y que el otro niño al cual prometí cuidar es mi hermano del medio, y que aun lo cuido, siendo lo más preciado para mí.
También comprendí que mi hermano que en realidad no era grande y no tenía mi edad si no que tenía un par de meses, había muerto esa tarde. Siempre supe lo que en realidad había pasado pero no lo asimilaba como tal. Cuando le hablaba a mis compañeros de él como el lindo individuo que era, no les decía que estaba muerto si no de que ya no estaba más. Lo más probables es que ellos supieron mucho antes que yo que él había muerto. Pero yo no lo quería ver así. Era y es mi pequeño mejor amigo, que ya no estaría más conmigo.”
La historia termino, volví a levantar la vista, no estaba ninguno de mis amigos. Ya no sabía qué hacer. La gente me dio un aplauso como si la historia hubiese sido mía. En realidad no pude explicarle que no era así. Solo tome mi celular y volví a llamar. No contestaron. Ya era bastante tarde para estar sola en el muelle. Estaba asiendo frio. Tome mis cosas y me fui. En el camino a la estación del tren, pensaba en la historia, no le encontraba relación conmigo, solo que yo también alguna vez perdí a mi hermano pero nunca lo conocí, era totalmente distinto, claro que no así para mis padres, ellos siempre han sufrido por el tema.
Tome la micro llegue a mi casa, sabía que el carrete de ese viernes había funado, me acosté y prendí el computador, Camila una de la hermana de mis amigos me pide por MSN que prenda la tele. No sabía para que pero tampoco le pregunte. Estaban dando uno de los típicos accidentes de Santo Ossa, hasta que mostraron la lista de los fallecidos. Mis 5 mejores amigos estaban ahí. Yo no sabía qué hacer. Perdí a mis 5 hermanos, mis 5 mejores amigos. Estaba anulada de actos. No paraba de llorar. Me vestí bastante rápido, tome el auto de papá y fui hasta el lugar. La mayoría de las personas ya estaban en el hospital. La lista que dieron en la televisión estaba algo distorsionada, eso me dijo uno de los personajes que miraba un poco lo que estaba pasando sin hacer nada. Corrí al hospital. Pregunte por cada uno de mis hermanos, de mis amigos. Y el hermano de Camila, estaba vivo, en cuidado intensivo, pero vivo.
Culpa de la historia, del momento, del destino. No lo sé. Pero nunca dejare de cuidar a mi único hermano que quedo vivo.
Xauska
PD: Este cuento supuestamente lo mandaría al concurso de ... no me acuerdo como se llamaba... pero bueno nunca estuve segura de lo que escribía... si que nunca me convenció